miércoles 9 de diciembre de 2009

Me horroriza pesarme.






No porque tenga miedo de comprobar que, efectivamente, mi revolucionara dieta basada en la ingesta desmesurada de coca-cola, chocolate y fritanga variada, no funciona. Eso no me asusta. De hecho, cuando en un plazo máximo de dos años nos adentremos en una nueva guerra mundial y los alimentos escaseen, agradeceré profundamente esas calorías de más en mi cuerpo.

Lo que me da miedo, es la aterradora pegatina, con dibujo ilustrativo incluido, de mi báscula.

















No puedo evitar preguntarme qué clase de historias habrán dado lugar a esa advertencia, cuanta gente habrá resbalado por culpa de una báscula igual o parecida a esta, o cuantos "clack"s, de un cráneo abriéndose en el suelo, habrán tenido que escucharse para que el fabricante se haya visto en la obligación de incorporar una advertencia adhesiva en el frío cristal de su balanza digital de la muerte*.

Miro esa pegatina, y me vienen solas las historias. Y la pobre gente que no tuvo la suerte de contar con una señal adversitoria - palabra que no existe- en su báscula, o de saber que "slippery wet", significa, "te vas a caer y te vas a matar". Y las hostias -a cámara lenta, incluso- que se dieron. Veo el mamporrazo de Alice Jude, una gimnasta de élite que no advirtió el sudor en sus pies y resbaló sin remedio, rompiéndose una de sus piernas y enterrando de por vida su carrera deportiva. La caída de Wendolín, una entrañable y entrada en carnes señora que, después de una purificadora dieta y de dos semanas de hambruna voluntaria, quiso subir a su báscula a comprobar los exitosos resultados de su régimen, pero resbaló con unas gotas de aceite corporal, y se fracturó la cadera, teniendo que permanecer inmóvil durante otras dos semanas, en las que no sólo recuperó todo el peso perdido, sino que nunca más pudo librarse de él. O el porrazo de James Stuart un adolescente canijo con pretensiones vigoréxicas, que, al ver en la pantalla de su báscula los 300 gramos de masa muscular que aquella tarde de gimnasio le había proporcionado, saltó de emoción, y resbaló, -oh, sorpresa- cayendo de espaldas, sin provocarse lesiones, pero llevándose un susto de muerte que relajó su vejiga y liberó el contenido isotónico que luego su madre - Puri, una santa - tuvo que fregar.







*No digital de la muerte. Digital y de la muerte.

martes 8 de diciembre de 2009


¡Oh el amor! Extraño y maravilloso a partes iguales.

lunes 7 de diciembre de 2009



La libertad es la total y absoluta falta de miedo. La total y absoluta falta de miedo se consigue cuando se siente que no se tiene nada que perder. Se siente que no se tiene nada que perder, cuando se llega al punto de no temer por el fin de la vida de uno. No se teme por el fin de la vida de uno, cuando uno siente que ese fin no puede ser peor que la propia vida.

Conclusión: Uno solo puede ser total y absolutamente libre cuando su vida es una puta mierda.
Felicidad o libertat. Ambas jamás.

miércoles 2 de diciembre de 2009

                           “ La libertad es para los inteligentes; los demás, ni siquiera la quieren”































Las ideas siempre suenan mejor si las dice otro. De ahí que ponga comillas a mis propias frases. Las comillas son sentencias. Dicen: alguien lleva razón. O no. En todo caso, alguien ha dicho algo lo suficientemente importante. Por eso lo hago. Soberbia y humildad haciendo el amor.

jueves 26 de noviembre de 2009

Estoy harta de la persona, no se si hombre o mujer, encargada de poner los cielos. ¿Que se cree? ¿Que somos tontos? Hace dos semanas puso el cielo del 12 de abril del 97 (1900), hace una semana el de el 13 de febrero del 88, ayer el del 22 de mayo de hace tres años, y hoy, el muy imbécil -acabo de decidir que es un hombre-  ha puesto el mismo cielo que había el dia en el que se supone que debía hacer mi comunión. Debe creerse, el muy gilipollas, que no nos damos cuenta. Que estamos tan ocupados con nuestras efímeras vidas, que somos incapaces de pararnos a contemplar los detalles. Para él solo somos un puñado de miopes sensitivos deslumbrados por la luz de su propia existencia. El muy capullo nos ha tomado por unos cegatos que no distinguirían el azul cielo clásico del azul cielo estival ni aunque lo vieran a través de una lupa de enfoque. Y se aprovecha. Se escaquea de su trabajo a nuestra costa.
 Mira tú por dónde, resulta que en el cielo también hay funcionarios.

martes 17 de noviembre de 2009

SABIDURÍA COMPARTIDA

Si comes pipas ligeramente saladas -aguasal se llaman- durante, como mínimo, media hora, y luego comes pan, este último sabe a pan chino.

Si te cepillas los dientes mientras meas -orinas para los finos- no solo ahorras tiempo sino que además el cepillado dura lo justo y necesario para que la limpieza bucal sea óptima.

No todo el pescado blanco cortado a tiras es bacalao listo para comer.

jueves 12 de noviembre de 2009


ADELANTE VALIENTE